Comencemos reflexionando acerca de la vida de nuestros hijos con síndrome de Down y como desde que nacen son empujados a renunciar a los límites y la protección que estos otorgan en la vida de cualquier individuo. Volviendo al tema de siempre, lo de apoyar los estereotipos de que son los más cariñosos y que por tanto, besan y abrazan a todo el mundo sin habilidad de discernir la diferencia entre propios y extraños, no es un don del cromosoma extra, y es sin duda una carencia creada por nosotros los padres cuando no enseñamos límites emocionales. 

La protección que otorgan los límites es imprescindible. ¿Porqué?

Porque rompiendo otro estereotipo, los niños con síndrome de Down no serán niños eternos. Se convertirán en jóvenes y adultos, y tristemente, cuando un joven con síndrome de Down cruza los límites físicos ajenos en la escuela y trata de besar o abrazar a un compañero y compañera, no se celebra la acción. La mayoría de las veces se convierte en un detonante para aislar al estudiante con síndrome de Down, puesto que con sus muestras de cariño no solicitadas, hace que sus compañeros o maestros se sientan incómodos o acosados. 

Mirándolo desde otra perspectiva, ¿qué pasa cuando el ambiente directo de la personas con síndrome de Down promueve la falta de límites y los celebra?

Generalmente esto se hace bajo la creencia de que el individuo con síndrome de Down tiene tan limitada capacidad, que su comportamiento no tiene intención alguna. Se normaliza y celebra que bese y toque a todo el mundo, y que todo el mundo haga lo mismo alrededor. Entonces, cuando la persona con síndrome de Down sale del entorno protegido, es altamente vulnerable al abuso por parte de extraños. No porque tiene síndrome de Down, sino porque fallamos enseñándole que los límites protegen y que nadie puede tocarlo, y todavía peor aún, fallamos al enseñarle que ella o él no deben ni tocar ni dar demostraciones de aprecio a personas que no conocen lo suficiente. 

Lo maravilloso de la educación es que funciona cuando nos comprometemos a hacer un cambio

Así que sin importar si nunca lo pensaste o hiciste antes, considera re-educar a tu hijo o hija con síndrome de Down para entender los límites que lo protegerán a lo largo de la vida. Es cierto, no todas las personas con síndrome de Down tienen la misma capacidad de comunicarse oralmente, pero todas sin excepción, pueden aprender a poner límites a través de señales que envian el mensaje de parar cuando alguien se acerca a ellos de manera inapropiada. Aún más importante, conociendo sus propios límites y regulando las muestras de afecto aprenderán a protegerse y así, y sólo así, es como evitaremos que sean presas fáciles de quienes sacan provecho de la vulnerabilidad de las personas con discapacidades. 

Es tiempo de renunciar a los prejuicios que nos enternecen como padres o sociedad, para tomar acción y pensar en nuestros hijos primero y entender de una buena vez que estos conceptos errados de ternura extrema e inocencia eterna, lo que hacen eventualmente es dañarlos y ponerlos en posición de vulnerabilidad. La persona con síndrome de Down, como cualquier otra aprende  a regularse emocionalmente, aprende a distinguir lo bueno de lo malo, aprende a conocer y controlar sus impulsos y sus sentimientos. Lo único que hace falta es enseñarle, y eso, eso es tarea de los padres. 

Eliana Tardío
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About Eliana Tardío

Eliana Tardío es la mamá de Emir y Ayelén; ambos con síndrome de Down. Reconocida por su trabajo promoviendo la inclusión natural de las personas por su individualidad, Eliana ha sida reconocida por celebridades como Araceli Arámbula, Thalia, María Celeste Arrarás, Karen Martínez, y más. Su historia ha sido compartida por las cadenas mundiales más importantes: Univisión, Telemundo, CNN, y Azteca América. Nombrada Bloguera Latina Inspiración 2014 en USA, en este espacio Eliana comparte sus vivencias y recursos con más de 200.000 visitantes al mes.

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