Durante tantos años compartiendo la vida de mi familia he aprendido que en el camino muchas veces podemos confundirnos o perdernos entre la pasión y la ansiedad. 

Teniendo hijos con síndrome de Down he sentido en carne viva la pasión por cambiar el mundo pero al mismo tiempo, también doy fe de que a veces esa pasión mal enfocada se ha convertido en ansiedad. Y a diferencia de la pasión que engrandece y motiva, la ansiedad debilita y frustra. 

Y pongo la pregunta a discusión porque es una que últimamente estoy utilizando para responder a otra que nunca pasa de moda, ¿Cómo se si lo estoy haciendo bien cuando se trata de escribir el futuro de mi hijo o hija con síndrome de Down, autismo o cualquier otro diagnóstico? Y en realidad, es una que muy probablemente aplicará para cualquier padre y cualquier hijo en algún momento de la vida.  

Antes tenía un repertorio interminable de respuestas. Entre ellas:

  • Si no te rindes a pesar de los retos, lo estás haciendo bien.
  • Si no te sometes a los prejuicios, lo estás haciendo bien.
  • Si a pesar de que estás cansada sigues luchando, lo estás haciendo bien.

Y todavía son buenas respuestas que a mi en su momento me motivaron y me ayudaron a seguir adelante, pero sin duda alguna, también pueden convertirse en detonantes de angustia y frustración cuando por no rendirte, no someterte, y seguir luchando, comienzas a sentir ansiedad y la pasión se comienza a apagar o sólo se enciende cuando sientes que  ganas o que has conseguido algo tangible que de ayudará a seguir o que te demonstrará a ti misma que vale la pena. 

En otras palabras, necesitas convencerte constantemente de que lo estás haciendo bien y sobre todo, sientes que no puedes perder ni un segundo de la vida en descansar o hacer un paréntesis porque sientes que estás perdiendo el tiempo, o que el tiempo se acaba. ¿Te parecen familiares estos sentimientos? 

Si la respuesta es sí, probablemente la ansiedad se ha apoderado de la pasión. 

Si sientes que todo depende de ti, y te culpas por lo que tu hijo o hija no pueden o no han logrado, en vez de enfocarte en todo lo que ya han conseguido, probablemente estás siendo víctima de la ansiedad. Y sentirás que nunca nada es suficiente, y seguirás probando métodos, y sentirás que te pierdes de algo cada vez que no puedes asistir a una nueva conferencia o que la vida no es justa porque te falta mucho. La pasión te empujar a seguir pero también te ayuda a parar para disfrutar y aprender a aceptar en el proceso. 

Si no has ganado aún la capacidad de aceptar que la vida de tus hijos no es una prueba que te reta a demostrar que la discapacidad no existe o crees te pone en una situación de superhéroe para salvar o rescatar a otros, probablemente estás siendo víctima de la ansiedad. La ansiedad anula la capacidad de mirarnos a los ojos en silencio para ver la vida sin prisas ni comparaciones. La pasión te permite aprender que no hay ganadores ni perdedores porque esta no es una competencia, es un camino, y el amor no es una prueba de fuerza sino la fuerza que nos trasnforma para vivir, aceptar, adaptarnos, y sobre todo, aprender a respirar para tener paz y fortaleza para aceptar lo que no podemos cambiar mientras ganamos sabiduría para cambinarnos a nosotros mismos. 

Si el temor al futuro está limitando tu capacidad de entender que es en el presente dónde escribimos el mañana, la ansiedad te está robando la oportunidad de ser feliz disfrutando de lo que ya has construido y no eres capaz de ver sintiendo que no eres suficiente o que no los has hecho tan bien como hace falta. La pasión por vivir al máximo y quitarte la venda de la ansiedad de los ojos puede ayudarte a cambiar tu mirada y repensar tu presente mientras aprendes a tener fe en el futuro viviendo un día a la vez.

No hay nada más liberador que cuestionarnos a nosotros mismos, que analizar nuestros comportamientos y aceptar con compasión, amor y respeto nuestra humanidad, nuestros límites, y nuestras carencias. Sólo cuando ganamos el valor de mirarnos hacia adentro, entendemos que nadie puede responder a nuestras preguntas porque nadie conoce nuestros corazones ni nuestras vidas. Nadie puede decirnos que hacer porque nos toca a nosotros enfrentar la ansiedad y el miedo a enfrentarnos a nosotros mismos para revivir la pasión del milagro de la vida nuestra y la de nuestros hijos.   

Eliana Tardío
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About Eliana Tardío

Eliana Tardío es la mamá de Emir y Ayelén; ambos con síndrome de Down. Reconocida por su trabajo promoviendo la inclusión natural de las personas por su individualidad, Eliana ha sida reconocida por celebridades como Araceli Arámbula, Thalia, María Celeste Arrarás, Karen Martínez, y más. Su historia ha sido compartida por las cadenas mundiales más importantes: Univisión, Telemundo, CNN, y Azteca América. Nombrada Bloguera Latina Inspiración 2014 en USA, en este espacio Eliana comparte sus vivencias y recursos con más de 200.000 visitantes al mes.

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