Y llegaron los 35. Nunca pensé que algún día tendría 35 años. Me parece increíble que esté prácticamente a  la mitad de una vida (Si Dios así lo permite) Cuando uno tiene 20 años uno ve a las mujeres de 35 y les dice “Señoras”, ellas contestan “no me digas Señora, dime Fulanita” con ese tono en la voz que insinúa “pero si casi somos de la misma edad”, uno por su lado piensa “sí, como no!”

Y por muy ridículo que parezca ya me he encontrado haciendo lo mismo.

También he cruzado la crisis de los 30, de los 31, 32, 33, 34 y ahora de los 35. Cada nuevo año me pregunto qué es lo qué estoy haciendo con mi vida. Bloqueo los malos pensamientos y trato de enfocarme en todo lo bueno que tengo, y en todo lo bueno que todavía está por venir; pero a veces no puedo. Y es normal. A medida que crecemos sentimos que se nos escapa el tiempo. Luego vuelvo a mi estado espiritual y pienso, los verdaderos triunfos no se miden con los premios, aunque no todo el tiempo me lo creo.

A los 35 y con dos hijos yo ya no pienso en cómo celebrar mi cumpleaños, sino en donde los voy a llevar a comer. Un lugar espacioso, donde no haya mucha gente. Que no sea muy caro. Donde estén a gusto y no haya que esperar para poder sentarnos a la mesa, rápido! También tiene que tener un parqueo accesible, que no hayan muchos carros saliendo  y entrando porque me aterra que que se me vayan a escapar de las manos.

El pastel ya no lo compro a mi gusto porque a ellos no les gusta el tiramisú. Tampoco quiero emborracharlos con el ron que le ponen a la crema. Probablemente y aprovechando que mi cumpleaños cae en Saint Patrick´s day, compraremos uno verde, al final sólo hacen pasteles verdes una vez al año. Seguro en el camino a la caja para pagar, pararemos a mirar las ofertas. Predigo que ambos saldrán del lugar con gafas y sombreros verdes.

En esta casa todos los cumpleaños se celebran cantando un “Happy b-day” a cada miembro del hogar. Aquí no hay individualismo. Todos reciben su cántico, no importa de quien sea el cumpleaños. Generalmente las velas tienen que ser de alta duración porque se encienden varias veces. Hasta el perro se sienta a la mesa y es agazajado. Creo que ya es una tradición familiar.

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Para compartir el detalle, ya sabemos que en los últimos días todo se sirve en la vajilla nueva de Dora la Exploradora que Ayelén recibió en su propio cumpleaños. Así que además de comer una torta verde, tengo que la certeza que nos vamos a tardar años en terminarla mientras la disfrutamos con las cucharrillas rosas del tamaño de un botón.

Si, si uno lo mira desde afuera parece patético renunciar a ser uno mismo para hacer feliz a alguien más, pero cuando se mira desde dentro, nunca antes vivir por alguien había valido tanto la pena.

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Mi mejor regalo de cumpleaños es dedicarle este día a quienes realmente se lo merecen, a mis compañeros de vida, a los seres humanos que yo más amo. Podría ser diferente, pero no, esta es la verdadera celebración de cumplir un año más.

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Eliana Tardio
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About Eliana Tardio

En este espacio Eliana comparte su pasión por un mundo inclusivo a través de las historias de integración natural de sus dos hijos, Emir y Ayelén, quienes crecen y desarrollan sus talentos como modelos de diferentes marcas internacionales. Viviendo con pasión, compasión y estilo; esta es una vida totalmente imperfecta que celebra pequeños grandes triunfos mientras interpreta las enseñanzas en los retos. Eliana fue nombrada el 2015 como Mejor Activista Latina en US gracias a Latinos in Social Media.

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