Nació el 26 de febrero del 2007 hace ya casi 10 años atrás. Ya como madre experimentada de un hijo con síndrome de Down, apenas la pusieron en mis brazos reconocí los rasgos del cromosoma demás en su rostro, en sus manos y hasta en los deditos de sus pies.

Aún teniendo tantas características que delataban la condición, aún así habían muchas cosas que no eran típicas. Nació de 38 semanas y aún así estaba completamente saludable, y aunque era muy pequeña pesó más de 7 libras y llegó a la vida con una personalidad totalmente definida.

Algo que nunca voy a olvidar de ella fue su mirada el momento que la pusieron en mis brazos. Muchos bebés tardan en abrir los ojos o en crear ese contacto, pero ella siempre ha tenido los ojos bien abiertos y su mirada desde el primer momento me traspasó el alma.

Desde ese 26 de febrero supe que no le había dado vida a un ángel sino a un ser humano típico cargado de valor, determinación y personalidad. Lloré muchas veces con ella durante los primeros meses ante la impotencia de mantenerla satisfecha. Desde mi limitación y mi experiencia criando a Emir, mi hijo mayor, creía que sus exigencias y sus caprichos daban seña de algún problema no identificado en ella. Y es que antes de ella ni siquiera imaginaba que un bebé podía ser tan demandante.

Me dolió rendirme y renunciar al sueño de amamantarla, y además de eso y a diferencia de Emir quien sólo encontraba consuelo en mis brazos, ella prefería los de su padre en vez de los míos. Yo quería ser todo para ella, pero su mundo siempre fue más grande y más diverso y con eso me enseñó muchas cosas, la más grande, a ceder el control y a respetar su derecho a ser única.

Siempre la he amado por ser fuerte, por ser valiente, por ser decidida y por no tener miedo a nada. La amo aunque no sea un ángel, porque nunca en mi vida me he sentido más humana que cuando me doblega con su terquedad, que cuando discute conmigo hasta el cansancio, y también cuando me conmueve cada mañana sorprendida con sus propios sueños y decidida a hacer realidad cada uno de ellos.

Ella es el tipo de persona que idealiza lo cotidiano. Es la hija que vuelve de la escuela llena de historias mágicas en las cuales sintió que volaba. Es la pequeña líder y auto-defensora que es totalmente consciente de sus retos y de sus habilidades. Es la que nunca se queda con una duda y que aunque cualquier injusticia, no duda en volver a casa a expresar de la mejor manera posible lo que le afecta y lo que le pasa.

La amo aunque no sea un ángel porque todos los días me recuerda que mis respuestas no son siempre las más sabias ni las más acertadas, porque muchas veces ella tiene las propias y cree en ellas. La amo aunque no sea un ángel porque me reta a ser mejor, porque no se conforma con mi atención a medias, porque conoce su rutina y me exige cada noche que me concentre en ella, que le lea un cuento y que lo discuta con ella. Me hostiga para que le explique una y otra vez porqué, porqué nos enojamos, porqué nos ponemos tristes, porqué peleamos. Siempre le respondo lo mismo, “Porque no somos ángeles, somos sólo humanos.”

La amo en sus debilidades y en sus fortalezas. La amo en sus luchas y en sus triunfos. Amo su humanidad, sus diferencias, sus similitudes, sus altanerías y su inmensa nobleza.

Amo ser su madre, amo verme en ella, amo su risa y lo daría todo por ahorrarle el llanto. Pero la amo tanto que creo fervientemente en ella, y aún cuando a veces quisiera evitarle el sufrimiento o tener todas las respuestas, tengo fe que amándola como la amo, le estoy enseñando a creer en si misma y a entender que su mayor derecho como ser humano es ser amada, respetada y celebrada siendo ella, aunque no sea un ángel.

Eliana Tardio
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About Eliana Tardio

En este espacio Eliana comparte su pasión por un mundo inclusivo a través de las historias de integración natural de sus dos hijos, Emir y Ayelén, quienes crecen y desarrollan sus talentos como modelos de diferentes marcas internacionales. Viviendo con pasión, compasión y estilo; esta es una vida totalmente imperfecta que celebra pequeños grandes triunfos mientras interpreta las enseñanzas en los retos. Eliana fue nombrada el 2015 como Mejor Activista Latina en US gracias a Latinos in Social Media.

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