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Caprichos y Berrinches en los Niños con síndrome de Down.

Siempre me preguntan, si son más caprichosos los niños con síndrome de Down que los niños típicos. Esta es mi experiencia con mis hijos.

Tengo que declarar que los momentos en los que Emir y Ayelén se ponen caprichosos pueden convertirse en los peores de mi vida.

Los cambios inesperados de rutina afectan su comportamiento. Hay que entender que la comunicación no es fluida como en niños típicos, y cuando todo se mueve muy rápido y ellos no tienen oportunidad de entenderlo, obviamente demuestran molestia actuando de modo caprichoso.

A medida que los niños con síndrome de Down crecen y se van convirtiendo en personas jóvenes o adultos, las situaciones pueden volverse más difíciles de manejar, sino aprendemos a reconocer sus necesidades únicas y a facilitarles la comunicación, o aprender a respetar su necesidad de manejar las cosas de un modo más lento y con mayores o reiterados avisos.

Los berrinches son una muestra de la frustración en cualquier niño, incluso en nosotros los adultos; y aunque no están relativamente relacionados al síndrome de Down, las circunstancias que limitan la comunicación hacen que todo se vuelva más complicado, o que está etapa dure todavía más tiempo que en otros niños.

Formas Efectivas de Manejar y Evitar los Berrinches

Crear Rutinas

Un niño nunca es demasiado pequeño para tener una rutina, es más, desde que un bebé nace debe tener una. Esto ayuda enormemente a que conozcan lo que viene después y lo reciban con tranquilidad. Cuando por algún motivo la rutina cambia, nunca hay que darlo por hecho, sino hablar con nuestros hijos y enseñarle las diferencias del modo más apropiado para ellos. Muchos niños entienden verbalmente sin problemas, otros sacan ventaja de fotos, cuadros, y más información visual para entender los cambios.

Un ejemplo en el cotidiano vivir de mi hijo Emir, cuando tenía 6 años:

Emir tenía un paseo al zoológico con su clase.  La noche antes leímos juntos las instrucciones y se acostó muy emocionado. En la mañana volvimos a leerlas y entre ellas estaban :

- Ponga bloqueador solar al niño

- Puede venir sin uniforme

- Cargue en su mochila ropa extra y pañuelitos desechables

Pero, olvidé decirle a Emir que a pesar que iba al zoológico, debería de todos modos tomar el autobús. Cuando el autobús llegó, Emir se negó rotundamente a subir repitiéndome una y otra vez que estaba yendo al zoológico.

Emir necesita tiempo para comprender los cambios de rutina, así que tuve que llevarlo a la escuela personalmente y explicarle a la maestra lo que había pasado. Aunque me haya molestado, no puedo culpar a Emir de su actitud, y esta experiencia me ha hecho entender muchas cosas que antes no comprendía.

 

 Cómo evitar este tipo de situaciones?

- Hablando mucho con tu hijo. Nosotros damos por entendidas muchas cosas y asumimos que así lo harán ellos, pero a veces (no todas las personas), algunos necesitarán más tiempo.

El caso de mi hija Ayelén a sus 4 años.

Ayelén es rápida para digerir información, pero su limitación de lenguaje la frustra mucho a veces.

Cuando se estresa habla muy rápido y eso la hace pasar de un berrinche al otro ya que pierde el control del lenguaje. Juntos hemos trabajado en la escuela por darle tiempo, enseñarle a calmarse y relajarse.

La maestra ha dividido su día en actividades visuales, ahora Ayelén puede ver en una figura cual es la próxima actividad y tener el tiempo necesario para expresarse y comunicarle a la maestra si no lo quiere hacer, o si necesita más tiempo para terminar la actividad que está haciendo.

Cada vez que completa una actividad se gana un sticker, y así se mantiene motivada durante la semana entera. Al final de la semana tiene la oportunidad de cambiar sus stickers por un premio, mientas más stickers el premio es mayor. Los premios varían entre una paleta, una bolsita de dulces o una brazalete. Son cosas insignificantes que la motivan y la mantienen dirigida a un buen comportamiento. Ese es otro modo de estimular positivamente el buen comportamiento de tu hijo.

LIDIAR CON LOS BERRINCHES EN LUGARES PUBLICOS

No hay berrinche oportuno, pueden cargarnos de estrés y arruinar nuestros planes, sin embargo analizarlos a fondo puede darnos muchas respuestas y oportunidad de mejorar la calidad de vida y comunicación de nuestros hijos.

- Hay que vivir un berrinche a la vez y seguir trabajando para facilitar la comunicación en ellos. 

 – Hay que romper el ciclo, y en vez de perder el control y ser una víctima del berrinche, tenemos que tratar de mantener el control y no tomarnos esta escena como algo personal, ni tampoco como un modo de medir nuestras habilidades como padres. Piensa, respira y en vez de gritar o castigar  a tu hijo, cálmalo con un abrazo dándole la oportunidad de expresarse.

- Mientras más se abra la comunicación, más fácil será evitar los berrinches. Hacia allá hay que dirigir los objetivos.

Recuerda siempre que como padre, eres el responsable de ayudar a tu hijo y facilitar su integración al mundo. Date el tiempo de hablarle, escucharlo y entenderlo.

Más consejos de COMPORTAMIENTO. Dale un click aquí para seguir leyendo y encontrando respuestas para tu hijo.

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Eliana Tardio

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